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miércoles, 14 de mayo de 2014

Para que yo me llame...

Para que yo me llame Belén como yo me llamo, antes, mis padres tuvieron que pasar por muchas cosas. Ellos se conocieron, vivieron y luego...¡Belén!
Mis padres se llaman Rosana y Augusto. Ellos se conocieron en una discoteca en Buenos Aires, Argentina. Mi madre tenia quince años, y mi padre, diecinueve.
Mi padre acudió a la discoteca con un amigo suyo, y mi madre con una amiga suya. Mi padre iba a salir con la amiga de mi madre, y mi madre con el amigo de mi padre.
En la discoteca, bailaron toda la noche con sus respectivas parejas. Bailaron hasta no poder más. Cuando volvían en coche, a las tantas de la madrugada, en medio de la carretera, el coche se estropeó. Allí empezaron a establecer contacto. Sus parejas fueron en busca de ayuda, mientras ellos se quedaron a esperar y en el coche.
Empezaron a hablar y a hablar, y resultó que tenían más en común de lo que pensaban.
Al final, pudieron arreglar el coche y volvieron a sus casas.
Al cabo de unos días, mi padre llamó a mi madre y empezaron a quedar.
A partir de ahí comenzó su vida juntos. Viajaron e hicieron un montón de cosas, se casaron, trabajaron, y al final llegamos donde estamos ahora. Mi familia, mi hermano, mis padres y yo.

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